miércoles, 15 de agosto de 2012

逛街 - Guang Jié

逛 (guang) significa literalmente "andar", o más bien "ir caminando" (con la idea de hacer otra cosa). Es lo que podríamos traducir más o menos como dar una vuelta sin especificar nada. Ahora bien, puedes especificar para qué sales a andar, por ejemplo 逛商店 (salir de compras - literalmente, a tiendas) o 逛街, guangjié (literalmente, salir por la calle), lo que si es con precisión nuestra expresión de "dar una vuelta": ir por la calle, ver escaparates, ver lo que hay alrededor tuyo... Así que si fueras con algún chin@ por Pekín (o vamos, cualquier otro lado, pero sin que haya cantonés) y quisieras salir a dar un voltio lo mejor sería la expresión "逛街吧" (guangjieba - la "b" se pronuncia como /p/ normal), con lo que estamos animando a la persona con la que estamos a hacer algo. Y cuando estemos a punto de salir, decimos simplemente "走吧" (zouba), con "zou" que sí significa caminar y andar, por lo que esta frase seria su "come on!". Si lo que quieres es un plan más de turisteo, a lo mejor lo que quieres decir es 逛胡同, guang hutong ("dar una vuelta por los hutong), ya que los hutong (litelmente, "callejón") son de las pocas cosas que van quedando en las grandes ciudades de China referentes al antiguo régimen, pues son pequeñas calles de casas bajas construidas al estilo antiguo chino, con motivos tradicionales por todas partes (unos más que otros) y que el Gobierno va tirando abajo poco a poco para edificar edificios que puedan albergar a todos los chinos que van aumentando la población en este país (algunos dicen que es más para acabar la Revolución Cultural que otra cosa, y en parte es posible, pero eso lo debatiremos otro día).

Salir a hacer cosas por Pekín siendo occidental se limita un poco a dos cosas: comprar y comer. Para los más jóvenes que tengan ganas y tiempo, obviamente, salir de fiesta por algún lado, pero no es un caso general. Es obvio que el occidental medio no se va a meter a un cine chino, ni a buscar tertulias ni ver la tele (en gran medida, aunque son tan exagerados en series y pelis que te acabas enterando de la historia), pero si que hay una buena cantidad de museos y sitios para ver si a alguien le pica la curiosidad. Pero lo de comprar es lo que nos afana: obviamente, todo a un precio tan barato nos fascina (aquí la moneda, el yuan- 元- , también llamado kuài extraoficialmente - 块, está a un precio bueno para nosotros, pues 1 € equivale ahora mismo a 7'5 块 más o menos, lo que puede signifcar una cena decente en algún lado o la mitad de una buena ganga de mercadillo). No hay que dejarse timar: en China, si estamos en la calle e incluso en ciertos centros comerciales que son pura selva de ropa y fieras (las vendedoras chinas, me refiero) se puede, y se debe, REGATEAR. Y aquí es donde empieza la pelea-espectáculo, porque puede pasar de simplemente ir variando los precios para ir bajando hasta que parezca una pelea, hasta que acabes riéndote de no entender al vendedor. Lo primero es que el precio nunca será el justo. Pongo de ejemplo mi última compra, que por cierto hice con Marina Gil Santana, que está ahora por aquí de vacaciones:

                                                    Mercadillo de Comida de Wangfujing

Veo unos pinceles para escribir muy monos. Los veo entre mil cajas de pinceles. Debo de coger ESA caja, pues ellos me intentaran endosar otra con más cosas (ergo más cara y no podré bajar el precio tanto)o algo de peor calidad por el mismo precio. Después viene lo irrisorio: el precio inicial. 130 块. Casi 17 €, ni que estuvieran hechos con pelo del caballo de Atila. Así que el siguiente paso es proposición del que esté comprando, que es pensar en un precio que se ajuste a la realidad. En muchos lados pone que se puede llegar hasta el 10% del precio original, pero esto es cosa del comprador, pues unos pìnceles pueden salir muy baratos, pero cosas de metal o joyas no se pueden rebajar tanto sin que el chino se enfade. Así que la primera frase a decir es:
- 太贵了,太贵了! (taiguile, taiguile - gui se lee /kuei/- demasiado caro, demasiado caro). Y repite, porque ellos lo repiten todo.
Ahora es cuando hay que dar el precio que tu crees apropiado (yo dije 30 块, lo cual es hasta generoso), y que ellos rechazarán fervientemente diciendo que es de verdad, que es material bueno (很好的, henhao de , "muy bueno" lo oireis todo el rato), y negándose a venderlo.
Aquí es donde empieza el trabajo: no hay que rendirse ni moverse nunca, porque todo lo que véis es a un precio igual o menor de lo que decís, no os engañéis. Si no, pensad cuánto estáis dispuestos a pagar a un chino de los de vuestro país , con toda sinceridad. No hay que moverse, seguir diciendo que es muy caro, y si acaso soltar algún "便宜一点" (pianyi yidian - la "d"se lee /t/ en chino - "un poco más barato"). Y si no cede fácilmente, el momento decisivo: marcharse. Se vuelven locos al ver que no pueden venderlo para ganar una pasta, así que aquí bajarán el precio lo que quieras. Sólo hay que tener paciencia, y no alarmarse porque ellos se pongan casi llorando o enfadados espetándoos cosas en chino. Todo el mundo quiere conseguir el mejor precio, es normal. Si os véis "amenazados", increpadlos vosotros también en el idioma que sea, es superdivertido estar así con un vendedor. A mí, la de los pinceles, casi me deja sin brazo de golpearme diciendo que se lo compre al precio más alto.

                                   Muestro de la comida en el mercadillo de Wangfujing

Lo de las compras en China, ya sea aquí, en Shanghái o en el Mercado Persa o en cualquier lado hay dos cosas principales: un montón de cosas de fabricación china y utilidad, digamos, media (por ejemplo, mis pinceles) y las falsificaciones. China no destaca por tener cosas verdaderas, ni ropa ni articulos electrónicos ni casi de lujo a menos que esté puesto en una tienda en el centro. Los grandes centros como el Mercado de la Seda, es pura falsificación. En general, buena, pero falsificación, pues si no, no podrías regatear el precio estipulado por la marca para cada país, (que prácticamente es el mismo). Es como el efecto iPhone: en China casi todos tienen uno. ¿Créeis que de verdad puede haber tantos a buen precio cuando hasta en el mundo desarrollado, a pesar de bueno, es un móvil caro? Por ver sólo cuántos tipos de manzana hay en cada eslogan uno se da cuenta, así que no os fiéis de comprar un Armani aquí que parezca auténtico y menos artículos tipo cámaras. Funcionarán, pero lo que hagas más allá con ella (complementos, venderla...) a lo mejor no sale bien.

En cuanto a otras cosas que podemos hacer los ciudadanos capitalistas del mundo en esta ciudad es básicamente salir pro ahí a tomar algo. Aquí los precios son como en Europa: si sales, es x 3 el precio de cualquier cosa. Eso sí, me da que suelen tener más que en 西方 (xifang, "Occidente"). Discotecas hay, pero son pocas, y no tan grandes como lo que nosotros nos imaginamos. Hay más bien "discos" que no están mal (para el que venga a Pekín, Sanlitun le sonará por ser el centro occidental aquí), y muchos pubs. De las veces que he salido he tenido que probar la escena musical en directo, y lo malo es que la mayoría de las veces no es por artistas chinos sino extranjeros afincados aquí. De destacar en este aspecto, en Wudaokou, la zona universitaria, suele haber muchos baretos con algún americano a la guitarra (Lush, muy conocido aquí), con el correspondiente pub al lado que invita a copa a las señoritas (hasta 5 copas gratis la Noche de las Chicas), y por experiencia, a quien sea de mi corte y le guste el rock, lo experimental o simplemente originales miniconciertos en directo, les recomiendo que busquen el "What Bar" (什么酒吧, Shenme Jiuba, literalmente el "Bar Qué"), al que fui una noche con unos compañeros y que se encuentra de manera muy sarcástica al lado de Tian'anmen. Cuando me dejen los correspondientes cacharros electrónicos, subiré un video con una de las actuaciones de un duetto francés que tocó allí.
Y perdonad el retraso, pero, como me dijo mi amigo Héctor cuando le conté lo de hacer este blog: "Contar un viaje así está bien, pero al final estoy más viajando".

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